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El Presidente del Comité Episcopal para el Diálogo con el Judaísmo: Los insurgentes del gueto simbolizan la lucha por la libertad

Oficina de Prensa de la Conferencia episcopal de Polonia / 19.04.2021
fot. s. Amata CSFN
fot. s. Amata CSFN

“El aniversario del Levantamiento del gueto de Varsovia es un llamamiento al amor al prójimo, al respeto y al reconocimiento de la dignidad de todo ser humano. Hay que recordar inequívocamente que, a la luz del Evangelio, cualquier manifestación de odio y agresión, incluido el antisemitismo, es un pecado”, subraya el obispo Rafał Markowski, Presidente del Comité Episcopal para el Diálogo con el Judaísmo, señalando que los insurgentes del gueto son un símbolo de la lucha por la libertad.


El lunes 19 de abril se cumple el 78º aniversario del estallido del Levantamiento del Gueto de Varsovia contra la ocupación nazi alemana de Polonia. El obispo Markowski recordó que la capital de Polonia fue escenario de dos levantamientos durante la Segunda Guerra Mundial. En 1943, fue l’insurrección del gueto de Varsovia, y un año después el Levantamiento de Varsovia.

El Presidente del Comité Episcopal para el Diálogo con el Judaísmo añadió que el levantamiento del gueto de Varsovia fue un intento heroico de desbaratar “el plan demoníaco de exterminar a todo el pueblo judío”. “Los ocupantes alemanes habían comenzado a asesinar a los habitantes del gueto de Varsovia dos días antes de la fiesta judía más importante, la Pascua, y el fin del exterminio de los judíos en la capital se simbolizó con la destrucción de la Gran Sinagoga de la calle Tłomackie”, subrayó.

El obispo Markowski dijo que los insurgentes del gueto de Varsovia demostraron heroísmo, una gran voluntad de vivir y fortaleza de espíritu. “Son un símbolo de la lucha por la libertad. Así lo expresa de forma conmovedora uno de los lemas del levantamiento: ‘Si sobrevivimos, entonces sólo como pueblo libre; y, si esto es imposible, entonces como pueblo libre moriremos. Venceremos a la muerte en la batalla.’ Hoy recordamos a nuestros hermanos y hermanas que murieron en el gueto en circunstancias espantosas. Recordamos a todas las personas deportadas a los campos de exterminio, a las cámaras de gas de Treblinka, de Majdanek y en otros lugares”, escribió.

fot. s. Amata CSFN

También evocó los hermosos narcisos –símbolo del recuerdo de aquellos trágicos acontecimientos y de las heroicas personas que perdieron la vida en defensa de su dignidad y libertad– que florecen cerca del Muro, en el monumento de la Umschlagplatz, en la calle Stawki de Varsovia. “Quisiera dar las gracias a todos los que se han unido a la campaña ‘Narcisos’ para conmemorar a los héroes del Levantamiento del gueto de Varsovia. De este modo, también destacamos la importancia de la comunidad y la solidaridad, de la necesidad de dialogar más allá de las diferencias, como dice el lema que acompaña a esta acción: ‘Nos une la memoria’”.

El Presidente del Comité Episcopal para el Diálogo con el Judaísmo recordó también las palabras de San Juan Pablo II que, hablando en marzo de 2000 en el Centro Yad Vashem de Jerusalén, dijo: “La Iglesia rechaza cualquier forma de racismo como una negación de la imagen del Creador inherente a todo ser humano”. “Por otra parte, en Varsovia, el Papa polaco recordó el vínculo de la historia de nuestra Patria, creada por cada uno de sus hijos e hijas en los últimos mil años. Subrayó: ‘Todo esto: también la historia de los pueblos que han vivido con nosotros y entre nosotros, como aquellos que a cientos de miles han muerto entre los muros del gueto de Varsovia (…). Todo esto lo abrazo con el recuerdo y con el corazón en esta Eucaristía y lo incluyo en este único santísimo Sacrificio de Cristo, en la plaza de la Victoria’”, añadió el obispo Markowski.